En otra oportunidad ya hablé de la desventaja del teatro frente a otros medios (cine, TV) a la hora de contar una historia. Pero también hablé de la gran ventaja: el hecho vivo. De todos modos, queda pendiente el cómo. Esto da para largo, pero en este momento, con el sol de otoño que entra por la ventana, tengo ganas de mencionar (sólo eso) una forma que quiero investigar. La llamo "la clase magistral", no la llamo así porque sea exactamente eso sino por proximidad. Puede tener la forma de monólogo o pueden participar varios actores, pero al igual que una clase, tiene como eje guiar a los participantes, expectadores, público, en un "viaje".
De algún modo se trata de la antigua modalidad de relatar una historia (al estilo del story teller o el juglar) utilizando la inmediatez con el público. Esa es la clave. Obviamente podemos agregar a esto todo lo que se nos ocurra: video, audio, efectos especiales, pantalla gigante... pero el eje siempre es la voz humana relatando en vivo. ¿Sólo relatando? No. Cuando digo voz humana relatando es dialogando, evocando, divagando... y también relatando.
Como en las capacitaciones en una empresa, como en una institucuón educativa pero sin la intención de enseñar. Es sólo tomar prestada la forma, la musicalidad, el escenario. El objetivo es sólo entretener. Pero esa es una diferencia de la que me ocuparé en otro momento.
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